steven holl

Abrirse es practicar agujeros en la pared,o ir aumentando las ventanas y las puertas en la pared.Mas por mucho que se aumente la apertura de la pared,el interior seguirá siendo interior,y el exterior,exterior.Es el concepto de límite como película osmótica que no separa el interior del exterior.Hemos vivido antes en los espacios divididos sólo por shoji y fusuma,somos capaces de imaginar unos límites que se trasparenta y que permiten que pase el aire entre los espacios externo e interno. Conseguimos pensar en la arquitectura que dispone de contornos holgados,sin contraposición manifiesta entre un lado y otro,el anverso y el reverso,el interior y el exterior,o yo y otra persona.

Nos afixiábamos bajo el cúmulo de detalles.Las imágenes se esfumaban,se enturbiaban,sólo podían retener algunos jirones,borrosos y confusos,frágiles, obsesivos y tontos,empobrecidos.Ya no un movimiento de conjunto,sino cuadros aislados,ya no una unidad serena,sino una fragmentación crispada,como si aquellas imágenes nunca hubieran sido más que reflejos muy lejanos,desmesuradamente oscurecidos,centelleos alusivos, ilusorios,que se desvanecían sólo nacer, motas de polvo:la irrisoria proyección de sus deseos más torpes, una impalpable polvareda de exiguos esplendores, retazos de sueños que nunca podrán alcanzar.

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