la superposición de horizontes de juan navarro

myegoo_pnavarro2Habitamos en el interior de horizontes, unas veces conocidos e identificables y otras indefinidos o borrosos pero experimentables. Y en esa superposición de horizontes, de contornos, se encuentra la obra concreta que habita la casa de paredes en lejanía y que ella misma convoca y trae a inspección. Ese entrecruzamiento es la obra. El cuadro gana su existencia en este cruce: su contemplación nos reintroduce en las estancias convocadas. Entonces nos está permitido incluir y acomodar nuestro cuerpo de espectador en ese interior múltiple. Tal vez sea sólo eso la experiencia estética: la experiencia sentida como propia de los distintos horizontes que circundan la obra. Sentir, por ejemplo, al contemplar una pieza de equilibrio que somos parte del mundo físico y sus leyes, compartir el campo óptico, el horizonte visual gobernado desde el cuadro y que se fija un espacio que nos envuelve, o participar en la animación de la naturaleza y de los cuerpos en simpatía con las huellas de otras manos. Aquellas facultades híbridas que he identificado analógicamente como ojo y memoria, como ojo y mano, como mano y ojo y como mano y puente crean un confinamiento. En definitiva,se trata de proporcionar la experiencia de estar dentro de las mismas paredes y horizontes que circunscriben la obra creada y sentir cómo estas paredes se cierran en torno a nosotros.
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